Comenzamos a ver, un muro nos deslumbra, nos llama, se cubre, se esconde, entre caricias y abrazos de la naturaleza.
En sus alturas esconde una pequeña construcción, un nido perfecto de una mente brillante, cierto pajarito se escondió entre los abrazos de la naturaleza para sentirse en cobijo.
Subimos, ¿Que nos aguarda a la vuelta de a esquina?.
Esto es perfecto, nos deja al descubierto, la luz nos absorbe, y podemos descansar.
Una vista ejemplar, pequeños arboles que crecen y se apoderan del lugar.
Luego.. Una entrada. Un Umbral.
Nos adentramos, pero la vista nos impacta, los rayos, la luz.
Al ir alejándonos un poco, notamos como con tan solo avanzar unos metros el color se hace mas cálido, no acoge cada vez mas..
Y bueno, ya saliendo del interior, de los muros cálidos, observamos fuera sitios dignos de ''estar'', de apreciar.
Descansar.. Reflexionar.
















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