El recorrido en el parque fluvial nos permite apreciar el flujo del viento en diferentes espacios, el cual se puede ver afectado por la altura de las zonas.
Sus desniveles o altibajos generados por muros de tierra nos da paso a recorrer diferentes alturas y percibir así el roce del viento en nuestra piel.
Pequeños caminos formados casi como puentes en lo mas alto nos permiten observar al rededor tranquilamente.
Ya dejando atrás aquello, podemos continuar recorriendo y sintiendo el viento tocar nuestros cuerpos.
Descendemos, y aunque este párrafo ni fotografía este dedicada al viento, es necesario decir que al hacerlo, llegamos a un lugar precioso.
Lanzamos burbujitas, pero no por diversión, aunque si es bastante entretenido, sino que observamos en ellas su recorrido, la tierna forma en la que son llevadas por el viento.
La sutileza con la que se dejan llevar, o quizá ver como éstas corren de él.
También podemos apreciar en el Parque plantas y arboles, que dan un significado aun mas potente al vientito que las rodee, lo fuerzan a correr mas rápido, o tal vez a estancarse en ellos.






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